Tiramisú, con café puede hacerse poesia

Tiramisú, con café puede hacerse poesia

El tiramisú es un postre moderno, no tradicional. Tiene su origen en la parte Este del Norte de Italia, en la región del Véneto (cuya capital es Venecia) en los años cincuenta.
Algunas fuentes afirman que el sitio desu creación fue en los burdeles de la región.
En principio, no lleva ni queso Mascarpone, ni nata u otras grasas similares, porque todos esos lípidos no hacen más que tener un peso en el estómago y ralentizar la digestión, con el resultado de obtener el efecto contrario, es decir, crear cansancio y somnolencia, cosa que no querian que sucediese en los burdeles, jaja.
Como sucede con muchísimos de los logros culinarios consagrados es de esperar no pueda acreditarse de forma irrefutable el susodicho origen. El caso del Tiramisú no es la excepción; de hecho, la historia del postre tal como se lo conoce, está rodeada de muchísimas controversias.
Algunos le atribuyen origen senegalés y se lo nombra “Sopa del Duque”.
La Toscana y el Véneto, ambas regiones italianas, reclaman la paternidad de esta inimitable delicia. Establecer quién tiene la razón se hace complicado cuando la historia raya la leyenda y el gran tiempo transcurrido limita toda posibilidad de una comprobación objetiva. De todos modos, la versión más acreditada de la historia del Tiramisú coloca su nacimiento hacia finales del siglo XVI
Se cuenta, que el dulce vio la luz en Siena; la ocasión fue una visita del entonces Gran Duque de Toscana, Cosimo III de Médici. Vanidoso, despilfarrador y amante del lujo, el histórico personaje era, también bastante goloso y apreció la nueva especialidad que, en su honor, fue bautizada “Sopa del Duque”. A su partida, la noble receta lo siguió a la corte de Florencia, que en aquel entonces era un crisol de intelectuales y artistas procedentes de toda Italia y Europa entera. Fue así que la “Sopa del Duque” se hizo famosa, hasta pasar las fronteras del gran ducado para llegar a Treviso y después a Venecia. En donde, sigue la leyenda, se convirtió en el dulce favorito de los cortesanos, dado que le atribuían propiedades excitantes y afrodisíacas. Hasta el punto que se difundió la costumbre de consumir abundantes porciones antes de cada encuentro amoroso. Esta es la razón por la cual la “zuppa del duca” cambió nombre y tomó aquel más alusivo de “tiramisú” (en italiano literalmente “tirame-arriba”, jaja)
En Véneto lo tienen claro, el tiramisú es suyo y quieren conseguir que sea una ETG tal y como lo es la pizza desde el año 2009, ¿conseguirán la certificación para el tiramisú?, ya nos enteraremos.
Por lo pronto este es mio y me lo como yo.

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